• Ryan Coogler dirige una de las entregas más sólidas en la popular franquicia de superhéroes.

Sin importar que cada nueva película del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) acaba por convertirse en un auténtico evento (casi por mera costumbre), era inevitable que, por propia fuerza de su legado, el primer superhéroe africano en la historia de los cómics hiciera un fenómeno de su debut en cine.

Es así como, de la mano del director Ryan Coogler (Creed), Marvel Studios entrega uno de los filmes de superhéroes más relevantes de los últimos años, no por sortear los clichés del género (que no lo hace), sino por la genealogía de su conflicto central. Éste convierte a Pantera Negra (Black Panther) en la entrega más auténtica de su franquicia a la fecha, ya con tres fases y 17 películas a cuestas.

Pantera Negra sucede en el reino ficticio de Wakanda, ubicado en algún lugar de África oriental. La nación se fundó en el punto donde, milenios atrás, aterrizó un meteorito formado de la sustancia más dura (y también ficticia) del universo, el vibranio. El ecosistema de la zona se transformó, y los descubridores del valioso metal obtuvieron un recurso que les permitió prosperar como una sociedad con cultura y tecnología únicas, esta última capaz de hacer que Tony Stark parezca un niño pegando palitos en preescolar.

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El mismo avance tecnológico posibilitó a Wakanda ocultarse por completo del mundo exterior y hacerse pasar por un pobre país agrícola durante siglos. Como resultado, evitó todo intento de invasión y colonización del que sí fue víctima el resto del continente, para así convertirse, aislada y en secreto, en la nación más avanzada del planeta.

Esta lección de historia es crucial para el corazón de Pantera Negra, pues Wakanda es, en esencia, la materialización (en la lógica fantástica marveliana) de lo que África pudo haber sido de no ser por la colonización y la esclavitud. El vibranio ya no es sólo “esa cosa de la que está hecha el escudo del Capitán América”, pues representa el potencial de la riqueza africana de haber sido empleada por y para su gente.

Sin embargo, el país imaginario adopta políticas aislacionistas a niveles en ocasiones radicales, con las que tendrá que lidiar T’Challa (Chadwick Boseman), recién coronado rey tras los eventos de Capitán América: Civil War. Los esfuerzos del monarca y guerrero por evitar que el valioso metal caiga en manos ajenas, lo enfrentan con una cuestión todavía más importante: ¿la postura de Wakanda ante el mundo ha hecho más daño que bien para sus hermanos africanos?

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Es este planteamiento el que hace de Erik Killmonger (Michael B. Jordan) uno de los antagonistas más trascendentes en todo el UCM. El personaje, apropiadamente afroamericano, resiente que la próspera nación haya abandonado a sus congéneres a siglos de esclavitud. Sus motivos para hacerse de la codiciada tecnología no responden a la ambición ciega de conquistar el mundo.

El conflicto principal de Pantera Negra es racial, hecho que en sí mismo es un milagro dentro de una superproducción de estudio, en una era en que los estrenos más taquilleros suelen ser mero escapismo ligero. Marvel Studios, responsable por todas las cintas del estilo en años recientes, ha creado la película de superhéroes con carga social más relevante desde que Christopher Nolan y su Batman abordaran cuestiones que abarcan desde el terrorismo a la corrupción del sistema capitalista.

El discurso de Pantera Negra deberá ser suficiente para salvarle de sus propias secuencias de acción, genéricas y a medio cocer, un aspecto en el que no se acerca ni a Nolan ni al resto del UCM. T’Challa, de hecho, parece lucirse más fuera del poderoso traje de vibranio que dentro de él: salvo algunos destellos de ingenio inherentes de su tecnología, los combates que le implican están destinados al olvido.

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Si de acción se trata, el propio héroe es a veces opacado por las Dora Milaje, la guardia del rey constituida sólo por mujeres, lideradas por Okoye (Danai Gurira). Ella es sólo una parte de un elenco pensado para robar escena y poner estereotipos de cabeza, redondeado por elementos de la talla de Daniel KaluuyaForest WhitakerAngela BassettMartin FreemanAndy Serkis (estos últimos, los dos únicos personajes de raza blanca en toda la película).

No obstante sus elementos más estrafalarios, Pantera Negra es, hasta ahora, el capítulo del UCM más asentado en una realidad social. Ni su más molesta artificialidad evitará que se convierta en un parteaguas en la representación de la diversidad en pantalla. Si Marvel Studios piensa seguir escupiendo películas en cadena de producción, ojalá que sean más parecidas a ésta.