• La más reciente propuesta de Laika es, sencillamente, una obra maestra de la animación stop motion, una de las mejores películas de 2016, y un debut impecable para el director Travis Knight.

Si después de Coraline, ParaNorman y Boxtrolls había dudas sobre el estudio Laika como potencia en el cine de animación, Kubo y la Búsqueda Samurái (Kubo and the Two Strings) no solo las disipa, sino que las destruye con su maravilloso y vibrante mundo en stop motion, al que subyace una historia esperanzadora, pero deliciosa y sorpresivamente melancólica, demostrando que es mucho más de lo que aparenta.

En este mundo mágico inspirado en el Japón feudal, vive un niño tuerto llamado Kubo (voz en inglés de Art Parkinson), quien se encarga de cuidar a su frágil madre y de trabajar en el pueblo narrando historias, acompañándolas con figuras de origami animadas por la magia de su shamisen. Cuando dos personas de su pasado reaparecen para robarle su ojo restante, Kubo parte en una aventura para encontrar una armadura mágica, junto a una simia parlante (voz en inglés de Charlize Theron) y un escarabajo humanoide samurái (voz en inglés de Matthew McCounaghey).

kubo-escena-combate

El escenario se presta para un festín visual desde el primer segundo y hasta el final de los créditos, mezclando de forma sutil y efectiva las técnicas de stop motion con las imágenes generadas por computadora. El debut de Travis Knight en la silla de director resulta en un torbellino cromático de origami, marionetas, magia, espadas y bestias apropiados para los ojos de la audiencia infantil, si bien el mayor logro de Kubo, más allá de su enorme proeza estética, es la profundidad de la historia que esconde.

Evitando los clichés sentimentalistas, y a la vez sin tocarse el corazón en los momentos más oscuros y crueles, Knight teje con solvencia una bella fábula que poco a poco revela las intrigas en la familia de Kubo, navegando temas tan sombríos como la traición o la pérdida, pero también la esperanza y los recuerdos. Es un coctel narrativo agridulce, pero capaz de hechizar de igual forma a niños y adultos, colocándose en el selecto grupo de cintas capaces de ofrecer una aventura fantástica para los pequeños, y un cuento sobre dolor, melancolía y autodescubrimiento para los grandes. De todos los méritos de Kubo, quizá el más grande sea un guión que, entre una oferta cinematográfica acostumbrada a las complacencias, no subestima a su audiencia ni teme tomar decisiones arriesgadas para tocar sus corazones.

kubo-madre

Kubo y la Búsqueda Samurái se encuentra entre esas películas que exuden el amor y dedicación de sus creadores, tan mágica y fascinante como las historias que su protagonista narra en su comienzo. Con algo de suerte la veremos aparecer más de una vez en la temporada de premios y, ojalá, alzarse con alguno de ellos. Muy merecido lo tiene.