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Recientemente escribí para Extraordinerd sobre Stranger Things, la serie de misterio, horror y ciencia ficción que se ha convertido en el fenómeno cultural del verano, una producción que Netflix haría mal en no llamar un éxito rotundo. Desbordada en referencias a clásicos de los años setenta, ochenta y noventa que la hacen perfecta para los nostálgicos, sus ocho episodios apenas han sido suficientes para su recién nacida horda de fanáticos, quienes ya se muestran nerviosos ante la renuencia de Netflix por renovarla para una segunda temporada. Como explica Ted Sarandos, director de contenido de la plataforma:

“Siempre queremos tomarnos algún tiempo para ser considerados con el proceso. Cuando hacemos público algo, ya tenemos una idea de hacia dónde se va a dirigir, pero consideramos sensato dejar que la serie respire”.

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Ante su descomunal éxito global, es casi un hecho que eventualmente se anunciará una nueva visita al poblado de Hawkins y todos sus habitantes. Pero con todos los cabos sueltos que dejó su brillante historia, ¿cómo proceder para igualar esa calidad? Los Hermanos Duffer y los directivos de Netflix deberán asegurarse de casar sus visiones para la temporada 2, pero mientras eso sucede, aquí hay algunas ideas:

1. Refrescar las referencias

Por mucho, uno de los atractivos de Stranger Things es su perfecta conjugación de referencias a la cultura pop ochentera, en particular a las historias de Stephen King, las cintas de terror de John Carpenter (de las que también toma inspiración musicalmente), y al cine de Spielberg de la época. De este último, las influencias más claras son Encuentros cercanos del tercer tipo y, en mucha mayor medida, E.T., el extraterrestre.

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Fuente: Ulysse Thevenon.

Aunque la serie no depende de estas referencias visuales y narrativas para hacer funcionar su historia, sí la informan hasta cierto punto con sus convenciones: los códigos de amistad entre Mike y los otros niños, su comportamiento alrededor de Once, las grillas de preparatoria en el triángulo Jonathan-Nancy-Steve, cómo se hila la trama de conspiración gubernamental en el trasfondo… la lista sigue.

Sin embargo, conforme la historia se expanda, será más limitada la cantidad de homenajes y recursos que los Hermanos Duffer podrán utilizar para su historia, sin riesgo de caer en referencias vacías y falta de originalidad. Stranger Things deberá continuar creando su propio universo, y las cosas que tome prestadas del pasado deberán cambiar también: conforme los personajes crezcan, la dinámica tendrá que ser menos al estilo de Cuenta conmigo (Stand by me), y más como El club de los cinco (The Breakfast Club). Al expandirse el misterio sobre el “Otro lado”, tendrá que haber menos inocencia “spielbergiana” y más de la tensión de Alien. Lo que nos lleva a…

2. Expandir la mitología:

El final de temporada resuelve muchas de las incógnitas originales, pero deja varias otras sin resolver y abre la puerta para nuevas preguntas. ¿Qué le pasó a Once? Y si ese es su nombre código, ¿significa que hay otros diez experimentos anteriores? ¿Brenner sobrevivió al ataque del monstruo? ¿Will se convirtió en un nido humano para criaturas del “Otro lado”? ¿Qué otras cosas viven ahí?

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Millie Bobby Brown como “Once”, en el final de temporada.

La ambigüedad funciona a favor del suspenso en la historia de esta primera temporada. O en palabras de Hitchcock, “entre más quede a la imaginación, mayor será la emoción“. Lo poco que sabemos sobre el “Otro lado” es justo lo que lo hace tan terrorífico, pero la misma estrategia difícilmente sorprenderá en una segunda entrega. Con la CIA aún en las andadas con sus experimentos, y ciertamente muchos terrores más escondidos en la dimensión alterna, la nueva temporada tendría mucha de esa tela para cortar, sin considerar las cambiantes relaciones entre los niños de Hawkins… o quizá no.

3. Empezar de nuevo

Se trata del escenario que los fans preferirían no considerar, sobre todo pensando en que los Hermanos Duffer imaginan la segunda temporada como una secuela de la primera. Sin embargo, uno de los ganchos más fuertes ha sido el elenco infantil, todos ellos perfectamente elegidos para sus papeles (en particular Once, interpretada por Millie Bobby Brown). No obstante, mucho de su encanto radica en que son precisamente eso, niños… pero no lo serán para siempre.

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“Los amigos no se mienten”.

Para que un homenaje a las historias de KingSpielberg funcione, sus protagonistas deben ser necesariamente niños, si acaso pubertos. En el hipotético caso de que la segunda temporada se estrenara dentro de un año, los cuatro más pequeños del elenco ya estarían bien entrados en la adolescencia para filmar la tercera, lo que plantea un dilema para la continuación de la historia si se piensa mantener una atmósfera consistente. Como se mencionó antes, quizá la respuesta esté en mirar a la filmografía de John Hughes, con un ligero toque de Wes Craven.

El otro camino sería seguir los pasos de American Horror Story, que en cada nueva temporada plantea una nueva historia individual, convirtiéndose en una serie antología. Así, tras su segunda o tercera temporada Stranger Things podría decir adiós a Once, los Wheeler y los Byer para dar paso a otro grupo de personajes, misterios y horrores nuevos.

Pero sólo el tiempo lo dirá. Por el momento, queda esperar a que los altos ejecutivos de Netflix se animen a dar luz verde a otra entrega de la serie que se ha robado nuestros veranos. La buena noticia es que parece inevitable.

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