• Un drama indie original de Netflix, cuya historia sobre los retos de la maternidad y la institución familiar actual es por momentos convenenciera, pero anclada por sólidas actuaciones de Ellen Page y Allison Janney.

En la superficie, Tallulah de Sian Heder (Orange is the New Black) podría parecer una simple comedia dramática sobre una chica vagabunda que secuestra a la bebé de una madre irresponsable, y la hace pasar por suya frente a la madre de su ex novio mientras la policía le pisa los talones. Dicha premisa es apenas el esqueleto para las varias capas en las historias de la protagonista homónima, o “Lu” (Ellen Page), y la madre de su ex, Margo (Allison Janney).

Aunque el secuestro y búsqueda de la pequeña son el motor que pone todo en marcha, esta cinta estrenada en el Festival de Sundance 2016 es más un retrato de la vida familiar, el matrimonio y la maternidad entre generaciones en pleno siglo XXI. Las mujeres baby boomers, las de la generación X y de la millennial son muy obviamente representadas, respectivamente, por Margo, Carolyn (la madre de la bebé, interpretada por Tammy Blanchard) y Lu en el transcurrir de la trama que explora, entre otras cosas, sus rotas expectativas conyugales y familiares (o ausencia de ellas), en contextos de diferentes tipos de abandono.

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Dado que la esencia del filme está más en estas reflexiones que en el crimen y su eventual resolución, la trama se toma su tiempo en desarrollarse, poniendo al frente las inquietudes y frustraciones de sus dos protagonistas y antagonista. En favor de ello, surgen situaciones a lo largo de la historia que sólo sirven para exponer un caso (como el matrimonio de Margo), y luego ser dejadas como cabos sueltos que poco suman a la trama; o bien, para ser resueltas de forma en que los personajes estarán convenientemente en el lugar y momento precisos en que los requiera el guión.

A pesar de todo, las actuaciones de Page y Janner aportan el peso suficiente para anclar toda la película en el terreno del convencimiento, gracias en muy buena parte a su dinámica juntas (de la que se vio un esbozo en Juno hace casi diez años), y a su talento para el sarcasmo y la ironía.

En resumen, Tallulah quizá no sea una película que será recordada dentro de un año o dos por su premisa, pero el trasfondo de ésta y las actuaciones que la construyen, merecen un vistazo. Esta producción original de Netflix ya puede encontrarse en la plataforma desde el pasado 29 de julio.