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Imagen: Blim.com

Televisa lanzando Blim es como cuando tu abuelita te regala por tu cumpleaños el CD de esa banda que escuchabas hace diez años, sin importar (o sin saber) que ahora tengas cuentas en Spotify o Apple Music con exactamente lo que te gusta en tu smartphone. “Para que lo escuches en tu disman, hijita”, ha de decir.

Dicho de otra manera: la apuesta del gigante televisivo es, por decir lo menos, cuestionable, y para justificarlo hay que comenzar por el principio. ¿Qué es Blim? En los términos más sencillos es “el Netflix de Televisa”, como dicen por ahí; un servicio de streaming para múltiples plataformas que, por $109 al mes, te da acceso ilimitado a un amplio (¿?) catálogo de contenido en video.

Si han visto los memes en redes sociales, es la calidad de este contenido lo que ha convertido a Televisa en la comidilla de la semana. Si vamos a comparar a Blim con Netflix, hablamos de La Rosa de Guadalupe contra House of Cards, Rebelde contra Daredevil, La Parodia contra Orange is the New Black. O cualquiera de esas contra Club de Cuervos, para hacer la pelea un poco más justa.

Las burlas en redes sociales dejan una cosa muy clara: los milennials, amos y señores de estas plataformas, sienten un rechazo inmediato hacia la oferta de contenido de Blim. Se preguntan, ¿por qué pagaría alguien una mensualidad de $109 para ver contenido de calidad diametralmente opuesta a los programas que ya consumen en Netflix (quien, por cierto, cobra $10 menos)? O, ¿la razón para suscribirse a Netflix, no era alejarse de la mediocre oferta de la TV abierta en primer lugar?

Esto hace pensar que, en efecto, Televisa sería como la abuelita que decíamos al inicio. No entienden a “la chaviza”, pues. O, a lo mejor, esa no es la tirada con Blim, lo que quieren es dirigirse al público que ya consume lo que la televisora fabrica. ¿Quiénes son? Difícil agruparlos si consideramos que, además de ser TV abierta, los canales de Televisa también están en la gama de TV de paga, y sus producciones en varios servicios de streaming. Básicamente, cualquier persona con tele puede ser alcanzada por Televisa.

Pero para ver Netflix o Blim, no hace falta necesariamente una tele, sino internet. ¿Qué nos dice la Asociación Mexicana de Internet sobre esto? Su estudio de hábitos de usuarios de internet 2015 nos arroja cosas interesantes, como que de los casi 120 millones de mexicanos que somos, apenas arriba de la mitad (51% mayores de 6 años) son usuarios de internet. De estos, hay hombres y mujeres por partes iguales, y casi la mitad tienen de 13 a 34 años de edad, es decir, entran en el rango de los milennials que, generalmente, dicen tener mejores cosas que ver en lugar de telenovelas. La mayor parte de los usuarios, 46%, están en la clase media baja o baja, 31% en la media alta, y 16% en la alta (sólo 7% de la clase pobre y en pobreza extrema tiene internet).

De entrada, si no tienes internet pero tienes tele, las producciones de Televisa o TV Azteca son las principales opciones de entretenimiento en casa, y según el INEGI (con datos de 2014), es el caso para el 95% de nuestra población. Es decir, casi todo el país tiene acceso a esas producciones, sólo del 38% al 44% tiene la opción de tele de paga, y apenas 51% tiene la opción de internet, si es que está suscrito a Netflix y otro servicio similar.

Habiendo contenido de mayor calidad en las otras alternativas, es de preguntarse por qué alguien contrataría Blim. Si bien es más económico que la TV de paga, no lo es comparado con Netflix, más si se considera la calidad del contenido en ambas. Esto hace parecer que la tirada de Televisa es alcanzar a las personas que son seguidoras de sus producciones, que en buena parte se encontrarían en el 49% de los mexicanos que no tiene internet, necesario para ver Blim. Los que sí tienen internet, ya establecimos, se han burlado hasta aburrirse de la oferta de la plataforma.

¿Tendrá su público? Probablemente, pero de nicho. Quizá se trate de las señoras que hace diez años eran seguidoras de la novela de horario estelar en turno, fanáticos de Eugenio Derbez y su Familia P. Luche (tip: eso también está en Netflix), o quienes quieran darse el placer culposo de recordar sus tiempos de secundaria con Clase 406.

Competirle a Netflix, ni de broma. Los usuarios de la plataforma están ahí porque la oferta es una alternativa a la pobreza de contenidos de la televisora. Misma que, por cierto, liquidó a Chabelo en un intento de renovar sus producciones para el público de hoy. Televisa se sabe a sí misma arcaica, pero paradójicamente, sale a ofrecer una plataforma actual llena de producciones viejas. No entiende de Spotify o Apple Music. Sigue regalando CD, como tu abuelita.