• La nueva película de Spidey podrá caer en los vicios típicos de Marvel Studios, pero igual logra ser un giro fresco para el personaje y para el género.

Mucho se ha dicho sobre las películas que habrían de inspirar a Spider-Man: De regreso a casa (Spider-Man: Homecoming), sexto filme y segundo reboot cinematográfico para el héroe arácnido en sólo 15 años. En esta ocasión, bajo la tutela de Kevin Feige, el personaje insignia de la compañía recibe tratamiento con la fórmula de Marvel Studios, que consiste tan sólo en tomar prestado de otros géneros, y poner superhéroes en la mezcla. Si en el pasado ya hemos visto las versiones marvelianas de la ópera espacial (Guardianes de la Galaxia) y el thriller político (Capitán América y el Soldado del Invierno), ahora es turno de la comedia adolescente.

Como referente obligado, en entrevistas surgió con frecuencia el nombre de John Hughes (El club de los cinco), y su influencia no sólo es notoria en el tono general de la nueva película de Spidey, sino que funciona para diferenciarla lo suficiente de las interpretaciones que le precedieron. Mientras que Sam Raimi parecía tener prisa por sacar a Peter Parker de la escuela, y Marc Webb apenas podía otorgarle algo similar a una identidad, De regreso a casa lo planta firmemente en sus orígenes de preparatoria, y se adueña de las implicaciones con los brazos abiertos.

Así, estamos ante un Hombre Araña auténticamente púber que, como Molly Ringwald y Emilio Estévez hace 30 años, trata de descifrar de qué se tratan la escuela y la vida. Sólo que sus días de pinta tienen menos que ver con hablar del futuro universitario o bailar música de The Beatles en desfiles, y más con frustrar la delincuencia local y tratar de unirse a los Vengadores.

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En este sentido, Tom Holland funciona de maravilla para vender a un Peter Parker hiperactivo, pero torpe, deseoso de probarse a sí mismo como superhéroe aunque no tenga ni idea de cómo hacer amigos, ya ni se diga invitar a una chica a salir. El director Jon Watts filtra el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) a través de los ojos de Peter desde los minutos iniciales, un cambio de ritmo sano tras años de amenazas globales y galácticas. Los Acuerdos de Sokovia de Avengers: Era de Ultrón son parte de las lecciones de historia, y el Capitán América es ídolo de fanboys hormonales.

La mayor parte de su tiempo, este Spider-Man está confinado a las calles de Nueva York, aprendiendo las responsabilidades de su pasatiempo, e intentando dejar de ser el peor en ello, con resultados genuinamente divertidos. Sin embargo, De regreso a casa no logra quitarse de encima la sombra del UCM, y constantemente nos recuerda que pertenece a éste. Éstos son los momentos más flojos del filme.

Resulta una grata sorpresa que esto no sea culpa de Tony Stark (Robert Downey Jr.), quien apenas aparece en la historia contra lo que pudiera sugerir la publicidad para la película. Todo está en un guión que reitera eventos, nombres y cachivaches del UCM de manera innecesaria y forzada. La Batalla de Nueva York en Los Vengadores funciona como un trasfondo para el villano, no así para referencias superfluas cada cinco minutos.

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Tristemente, y de nueva cuenta, el criminal en turno es la joya en la corona de los vicios típicos de Marvel Studios. El antagonista en De regreso a casa no es ningún Loki, sino un pretexto para una genérica batalla final. Un personaje tan bidimensional como desechable del que Michael Keaton hace lo mejor que puede.

Eso sí, si bien este Peter Parker rinde atinados homenajes a las películas que le inspiran, también tiene cruciales diferencias con Ferris Bueller. La primera, que las féminas son dolorosamente subrepresentadas en la película. En el rol de MichelleZendaya exprime hasta la última gota de carisma a sus diez líneas de diálogo, pero los otros personajes femeninos son reducidos a meros accesorios (Laura Harrier como Liz), o al remate de bromas francamente cuestionables (Marisa Tomei como la Tía May).

La segunda, es una sólida identidad musical. El tema de la serie sesentera, y las composiciones de Danny Elfman para la versión de Raimi, siguen siendo la marca sonora más reconocible para el personaje, ante la incapacidad (o desinterés) de Marvel Studios por crear temas memorables para sus héroes. La brillante excepción en este caso es Blitzkrieg Bop de Ramones, que musicaliza una extraordinaria secuencia temprana de la película. Ojalá que el joven Parker crezca con más de ese buen gusto musical, y menos huecos narrativos del tamaño de Queens.