• La nueva película de Star Wars, la primera independiente de la saga principal, es una de las más intensas, personales e interesantes de la franquicia a la fecha.

Al igual que su pequeño escuadrón titular, esta nueva entrega de la saga galáctica enfrentaba una difícil lucha cuesta arriba: en primer lugar, era precedida por el descomunal éxito en taquilla de Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Star Wars: The Force Awakens). En segundo, el desenlace de su relato bien podía intuirse, lo que la dotaba de un aura de futilidad. Y tercero, sería la cinta responsable de expandir la mitología de Star Wars más allá de los (hasta ahora) siete episodios principales.

Seguramente habrá muchos comentarios por hacerse, pero lo cierto es que en virtud de sus diferencias con las otras películas de la saga, Rogue One: Una historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story) es una de las más intensas y emotivas jamás creadas bajo el estandarte de la franquicia, superando sus retos en el plano narrativo con carisma y adrenalina visual pura.

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Rogue One narra la historia del grupo homónimo de rebeldes que roba los planos de la Estrella de la Muerte, lo que posibilita su destrucción en Star Wars Episodio IV: Una Nueva Esperanza, el filme que diera inicio a la saga en 1977. Esto ya brinda una idea de a dónde va a parar la cosa, pero no por esto se deja de simpatizar con la pequeña banda de héroes en una misión prácticamente imposible.

Jyn Erso (una brillante Felicity Jones) es la renegada hija del ingeniero responsable por la construcción de la Estrella de la Muerte, Galen Erso (Mads Mikkelsen). Es puesta en custodia de la Alianza Rebelde por el capitán Cassian Andor (Diego Luna), con la intención de aprovecharla para descubrir los planes del Imperio y de la mortífera arma que construye.

Uno de los aspectos más llamativos de la cinta en sus materiales promocionales, eran sus planteamientos sobre la lealtad y la moral detrás de una rebelión. ¿Hasta dónde se puede llegar por el bien de una causa noble? El personaje de Diego Luna es quizá el que trastoca este punto más que la mayoría de los personajes (quizá con la excepción del de Mikkelsen), pero lamentablemente, Rogue One se queda en la superficie de estos cuestionamientos.

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Lo que sí hace exquisitamente esta película es separarse del trasfondo tradicional de Star Wars, permitiéndole explorar nuevas perspectivas para este universo tan familiar. Desprovisto del linaje Skywalker y del mito de los caballeros Jedi, el relato se traslada al nivel de las trincheras, donde los soldados de a pie se juegan la vida por la libertad de una galaxia con aires de Segunda Guerra Mundial y Rescatando al Soldado Ryan.

Por primera vez en la lejana galaxia, la violencia es intensa, los riesgos se perciben reales, y es posible sentir preocupación por un ejército cuyo objetivo va más allá de morir para hacer lucir bien a los héroes. Lejos de una Fuerza que brinda vida eterna e incontables deus ex machina (no que Rogue One esté exento de algunos), la muerte es un peligro sumamente tangible para los héroes de la historia, lo que hace de ésta una de las entregas de la saga más emocionantes.

Lo cual hace lamentar las distracciones que incluye la película, algunas de ellas difíciles de justificar. Aunque se agradecen mucho los guiños a los demás episodios, existe un particular personaje traído a Rogue One mediante la todopoderosa intervención del CGI, y es inevitable preguntarse si era realmente necesario hacerlo, a costa de degradar la interpretación de quien lo encarnara originalmente. ¿Es el actor valioso, si puede ser meramente suplido por imágenes de computadora?

Y también está la cuestión en cabeza de muchos fans: la intervención de Darth Vader en la trama, lo que marca el esperado regreso de uno de los villanos más icónicos en la historia del cine, sino es que el más. Aunque limitada, su participación es magnífica, pero sin duda queda la posibilidad de hacer un interesante ejercicio: si se sustraen todas las escenas del personaje, ¿se arruinaría la trama irremediablemente?

Incluso a pesar de sus fallas, Rogue One se hará un lugar entre las mejores entregas de la popular saga galáctica, por mérito de encontrar un nuevo ángulo para enriquecer su ya gigantesca mitología. Con esto queda inaugurado el universo cinematográfico de Star Wars, y su futuro pinta sumamente cautivador.