• La tercera vuelta de Shane Black en la silla de director resulta en una comedia sumamente divertida, si a veces demasiado familiar, que brilla más por las capacidades histriónicas de sus protagonistas que por su originalidad.

Si algo garantiza el nombre de Shane Black, es su capacidad para escribir comedias del tipo buddy film. Desde sus días de Arma Mortal (Lethal Weapon), varios de sus guiones tienen como columna vertebral a la cómica pareja dispareja. Se trata de una fórmula probada y que tiene nuevo éxito con (la genéricamente titulada en México) Dos tipos peligrosos (The Nice Guys), que ante la familiaridad y repetición de los recursos ya vistos, sobresale por las interpretaciones de sus actores protagónicos.

El tercer esfuerzo directoral de Black tiene a su pareja dispareja en el matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe), y el torpe detective privado, Holland March (Ryan Gosling), quien de paso se reafirma como uno de los grandes actores de su generación, brillando auténticamente entre los elementos de film noir, acción y humor negro; y brindando las que posiblemente serán las carcajadas más genuinas del verano.

En la ciudad de Los Ángeles en 1977, el dúo debe investigar la desaparición de una joven (Margaret Qualley) y la muerte de una actriz porno (Murielle Tellio). Aunque aliados reacios al principio, son unidos por la serie de situaciones ácidas desencadenadas en la investigación, sacando a relucir la personalidad libertina, alcohólica y torpe de March, contrapuesta a la rudeza y falta de escrúpulos de Healy. Es en el ir y venir de sus diálogos, así como en la ridiculez e inverosimilitud de las situaciones, donde esta película se convierte en una auténtica joya de las buddy films, incluso si Shane Black ya ha utilizado varios de sus recursos casi como fórmula en el pasado. Quienes hayan visto Entre besos y tiros (Kiss Kiss Bang Bang) de 2005, detectarán de inmediato la repetición de varios de sus elementos. Yendo más atrás, también hay dejos de Mel Gibson y Danny Glover.

A pesar de ello, la película funciona y mezcla agradables guiños estéticos a Boogie Nights, sin caer en los más oscuros recovecos de la vida dentro de la industria pornográfica. Se trata de una comedia negra inteligente pero que puede disfrutarse casualmente, lo que le augura ser uno de los éxitos inesperados del verano entre los enésimos superhéroes, las cansadas criaturas glaciales y las innecesarias secuelas.

Dos tipos peligrosos se encuentra actualmente en carteleras mexicanas.